Las jornadas sobre El Manco

10 de diciembre de 2005

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Intervenciones leídas en el Cementerio de La Pesquera

  • Maruja, hija de Andrés Ponce "Andresete", fusilado en La Pesquera el 30 de enero de 1947, por un chivatazo:

Me da mucha alegría que, después de tantos años, se acuerden de Basiliso; y trasladen sus restos mortales a La Pesquera, su tierra querida.

Yo le conocí con 17 años, un verano que vine de vacaciones. Él me contó que durante la guerra, veló mucho por su pueblo, para que no le pasara nada a nadie. También me decía que sufría mucho cuando visitaba a su familia y no podía salir a la calle por miedo a que alguien lo viese y lo delatase.
“ Tengo que estar escondido como si fuera un criminal, pasando frío por esos montes; y sólo por ser de izquierdas y no pensar como los demás”

Era un buen hombre, pues su casa(que no tenía nada y lo poco que tenia lo compartía) estaba abierto a sus compañeros de fatigas, que sufrían tanto como él. Como muchas veces no tenían que comer, mi padre les pasaba comida, pues eran primos; y por ayudarles él también pagó con su vida, alguien se chivó de mi padre Andrés, y una noche, vinieron a las tres de la madrugada y se lo llevaron. Al día siguiente estaba muerto. Su gran pecado fue dar de comer al hambriento.

En fin, que no pase nunca lo que pasó; seamos todos más tolerantes, tanto los de izquierdas como los de derechas, pues nadie tiene el derecho a matar. Dios nos da la vida y es él quien nos la tiene que quitar.

Paz para los muertos que no los olvidamos.

 

  • Vicenta Serrano, sobrina de Basiliso, desde Francia:

Queridos Amigos:

No podéis imaginar la emoción que siento, que después de tantos años, por fin se haga un poco de justicia con mi tío Basiliso.

Mi tío fue un hombre bueno, el único pecado que cometió fue ser de izquierdas en un tiempo en que no se podía ser; por eso tubo que echarse al monte y pasar muchas necesidades y penas, y no pudo disfrutar de su familia como cualquier hombre.

Después fue apresado, juzgado y condenado a muerte; fue engañado con un posible indulto que esperó hasta el último momento de su vida. El final de mi tío todos lo conocemos ya, murió solo, fusilado lejos de su pueblo querido, lejos de su familia y amigos. Él prefirió luchar por esas ideas y soñaba con un mundo en libertad, la libertad que el no pudo disfrutar.

Siento enormemente no poder estar con todos vosotros honrando la memoria de mi tío Basiliso, pero vivir tan lejos me hace imposible poder estar allí este día. Pero aun así, la distancia no impedirá que mi corazón, el 10 de diciembre, esté en La Pesquera.

 

  • María Jesús Martínez, Diputada Provincial.

Hace 50 años, la mañana fría del 10 de diciembre despedía a Basiliso Serrano en el paredón de fusilamiento próximo al cementerio de Paterna. Los fusiles del pelotón acababan con la vida del penúltimo guerrillero de la Agrupación Guerrillera de Levante condenado a muerte.

Le esperaba un nicho en el cementerio de Paterna, lejos de su pueblo, donde siempre había deseado volver. Después le esperaba el silencio y el olvido.

El silencio, porque durante años no se podía hablar con libertad, y nadie podía decir que conocía a Basiliso y mucho menos que entendía y compartía su lucha. Y el olvido, porque las personas que vivieron esa parte cruel de la historia de nuestro pueblo no querían remover el pasado, prefiriendo olvidar todo por miedo a que se pudiera repetir.

Hoy, 50 años después, en esta mañana fría de diciembre, estamos cumpliendo algunos de los deseos de Basiliso. El primero, volver a La Pesquera, donde tantas veces había soñado regresar, mientras llevaba el nombre de su pueblo con orgullo. El segundo deseo de Basiliso, era que todo por lo que había luchado, y por lo que tanto había sufrido y habían sufrido los que más quería, no cayera en el olvido. En definitiva, que se supiera la verdadera historia de Basiliso Serrano Valero “El Manco de La Pesquera” y de tantos otros que lucharon y pagaron con su vida por defender la paz, la democracia y la libertad.

No quisiera hoy olvidar a los que por ayudar a Basiliso aquí en La Pesquera, también pagaron con su vida; me estoy refiriendo a su sobrino Paco y a su primo Andresete.

De Basiliso se ha dicho que fue un héroe, un mito; para nosotros además, era nuestro vecino y parte de la historia de nuestro pueblo y así queremos que se le recuerde, como la buena persona que todos coinciden que fue (hasta sus enemigos), que nunca quiso hacer mal a nadie de su pueblo ni comprometer a ninguno de sus vecinos.

Basiliso soñaba con volver a La Pesquera y poder vivir en paz y en libertad; desde hoy descansará para siempre en su pueblo y vivirá para siempre en nuestra memoria, por supuesto, rodeado de esa Paz, Democracia y Libertad que tanto anhelaba en vida.

 

PRESENCIA Y AUSENCIA:
LAS DOS VIDAS DEL “MANCO DE LA PESQUERA” Salvador F. Cava

Queridos amigos.

El tiempo se nos va de las manos. Este acto que ahora estamos celebrando, si hubiésemos sido valientes y justos, hace por lo menos 25 años que lo deberíamos haber organizado; éste y tantos otros más relacionados con la memoria histórica, la de verdad, la que ha de recuperar del olvido no sólo su narración o su imagen, sino también su fuerza de identidad, sus derechos y su proyección de futuro. Hoy, esta mañana, así lo dirían los cristianos, hemos enterrado como Dios manda a Basiliso Serrano Valero “El Manco de La Pesquera” y “Fortuna” en guerrillas, hoy también, para no salirme de esa reivindicación de deuda histórica, deberíamos pedir que todos los documentos sobre su causa, y sobre las causas de tantas y tantos republicanos, se custodien adecuadamente, como también, y son solo dos pinceladas, que se revise su estrambótico, desde un punto de vista procesal, juicio.

El día 4 de noviembre de 1955 enjuiciaban en Valencia a Basiliso. Cinco días más tarde, el 9 por tanto, el que ahora les habla nacía en Masegosa, un pueblecito de la Serranía conquense. La muerte del “Manco de La Pesquera” y su leyenda van unidas a mi vida, seguramente a la de muchos de ustedes que han nacido como yo en alguno de los rincones de las sierras de este Sistema Ibérico tan llenas de riachuelos, de ilusiones y de aspereza. Por eso es para mí un gran honor, y así públicamente se lo agradezco a los familiares, a las organizaciones políticas, instituciones, entidades culturales, gentes de La Pesquera y su entorno, que me hayan ofrecido estos minutos en este acto de homenaje a su natural y vecino que considero, como decía antes, de justicia histórica.

Como saben, justamente hoy se cumplen 50 años del fusilamiento de Basiliso Patrocinio Serrano Valero por su participación como guerrillero, como maqui en el lenguaje nada gratuito de entonces, en la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón, aquella que siempre ha sido definida como la más numerosa, activa y mejor organizada de todas las que combatieron desde el monte, con más voluntad y convicción que medios, a la feroz e implacable dictadura militar de Franco.

Desde 1945 hasta 1952 lucharon los guerrilleros de Levante por todas las montañas de la Cordillera Ibérica, por todas las hondonadas de los ríos que nacen en los Montes Universales, en las provincias de Teruel, Cuenca y Valencia principalmente, pero también en las de Castellón, Tarragona, Guadalajara, Albacete, Murcia e incluso Alicante y Zaragoza. Una geografía especialmente amplia, unos años también muy difíciles pues las esperanzas depositadas en la intervención aliada tras el final de la II Guerra Mundial contra la dictadura militar franquista se quedó tan sólo en eso, en esperanza.

La historia de la vida de Basiliso Serrano, su impronta como luchador del monte se inicia realmente hacia el 15 de febrero de 1946 cuando conoce y se une a tres guerrilleros enviados por el PCE desde Francia en el mes de septiembre de 1945. Se trata de Emilio Cardona “Jalisco”, Atilano Quintero “Tomás” y Fulgencio Jiménez “Rodolfo”. La historia de su leyenda, aunque también va tejiéndose a partir de esa fecha, será en 1952 tras su detención, y en 1955 tras su muerte cuando se urda. Es a su etapa como guerrillero del 5º Sector de la Agrupación de Levante y Aragón a la que yo ahora me quiero referir, utilizando como base lo que él mismo declara su Sumario (Sumarísimo 10-V-52 incoado por el juez Rafael Broco Gómez) y también por lo que calla, pues como bien pueden imaginar, una vida de lucha y supervivencia armada, fue todo menos un camino de rosas. Piénsese que “el Manco” desde que ingresó en guerrillas siempre, aunque su personalidad descollara por encima de la estructura política entonces entendida como una fe militante, se atuvo, mientras pateó los montes como guerrillero, a las instrucciones emanadas, por la jefatura Política en Francia y Militar en el monte, de su Agrupación. Sus decisiones y acciones, como las de todos sus compañeros, fueron conocidas y valoradas internamente, de ellas siempre había que dar cuenta. La iniciativa y la estrategia estaban supeditadas a las decisiones de los jefes. Además, en cada grupo había un responsable político al lado del militar. Era, por lo tanto, casi materialmente imposible ir por libre. Y “Fortuna”, orgánicamente, nunca lo fue. Luego su actuación está dentro de la norma y el discurso histórico internos de la AGL.

Su actuación, es claro, como la de sus compañeros, tenía naturaleza de enfrentamiento armado. Con una carencia básica. La guerrilla antifranquista mostró siempre un carácter defensivo. No tenían medios materiales, especialmente armamento y munición, para enfrentarse abiertamente con la Guardia Civil. Fue una guerrilla de supervivencia, de acciones rápidas de sabotaje y boicot, de posicionamiento político, de rechazo al franquismo, de aguante y esperanzas, –de utopía-, por un cambio rápido de sistema, alimentando esa oposición en la geografía social, cultural, económica y política más débil, entre el campesinado. En estas circunstancias, los secuestros y robos para conseguir dinero y alimentos, los sabotajes, las muertes, o como en el discurso guerrillero se llamaban, las acciones económicas y los ajusticiamientos fueron, según necesidad, constantes.

La constancia de la guerrilla, así dicho, para no salirme de este eufemismo de consenso, que nada me gusta, no tiene parangón alguno con la mantenida por las fuerzas del orden encargadas de su represión: Guardia Civil, unidades móviles, contrapartidas, policía, somatenes, falangistas, cazadores. Las detenciones indiscriminadas de gentes de izquierdas, las torturas y muertes en los cuarteles, la desaparición de personas, la aplicación sistemática de la ley de fugas, la desertización de casas y aldeas, la quema de masías, de montes, y el clima de miedo y requisas implantado sobre familiares y pueblos donde se asentaba la guerrilla provocó (y cito a unos acertados historiadores de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona) “la desertización de los elementos de izquierdas más generosos y con más capacidad política y aceleró la desertización del pluralismo político en amplias zonas rurales del país. Pero es innegable que el esfuerzo y el coraje de los que resistieron a la tiranía fue capaz de transmitir un aliento de esperanza y de orgullo legítimo e insobornable en la libertad que las nuevas generaciones deberíamos tener presentes”.

Un día de febrero de 1946, el día 15, -les decía-, “el Manco” comenzó su camino hacia la lucha utópica desde el monte por los derechos republicanos. Con “Jalisco” natural de Campo Arcís, “Rodolfo” de Alicante y “Tomás” de la isla del Hierro formó la primera partida de guerrilleros en la comarca de Requena al tiempo del robo de la paga de las obras de la central de Pajazo. El pequeño grupo tenía por ese tiempo tres objetivos: subsistir, contactar con el Comité Regional del PCE en Valencia y crear una mínima pero suficiente red de enlaces y puntos de apoyo (gentes de los que se pudieran fiar para que les suministraran víveres, ropa, medicinas e información, o les acogieran temporalmente en alguna de sus casas en caso de impedimento físico). Casi al mismo tiempo se añade un cuarto objetivo, el de ampliar el grupo, y hasta un quinto y un sexto una vez se contacte con el Comité Regional, cuales son los de darse a conocer al campesinado explicando el sentido de su presencia y de su lucha; y el de crear una normativa de funcionamiento por la que regirse, o sea unos estatutos y unas instrucciones de comportamiento y seguridad internos y externos. Estos seis objetivos serán los que enmarquen su actividad a lo largo de todos sus años de resistencia armada, actualizándose más unos que otros según las circunstancias y las necesidades políticas y de grupo.

Hasta ese día de febrero, como saben, Basiliso Serrano Valero había permanecido escondido en su pueblo y en las cercanías del mismo desde el mes de marzo de 1939 que regresara de la Guerra Civil. Este tiempo pre-guerrillero tanto sus biógrafos como los historiadores lo tenemos poco estudiado. Temía ser detenido como estaba ocurriendo ya en su localidad y en otras cercanas por “auxilio a la rebelión” desde su militancia libertaria. Hay libros que le sitúan regresando desde Francia y dirigiendo ya una partida en la Alcarria, al norte de Priego. Esto no es cierto. Sí que es posible que en los siete años que debió de permanecer semihuido pudo trasladarse en algunos momentos a otras poblaciones buscando trabajo de segador, resinero, pastor, labrador. Como también es cierto que fue en esta época cuando sufrió el accidente que le dejó sin algunos dedos de su mano izquierda, manipulando algún tipo de explosivo, y de ahí su apodo de “Manco”.

Hasta el mes de agosto de 1946 en el que se crea la Agrupación de Levante, Basiliso, apodado “Fortuna”, sigue adscrito al grupo que se mueve por todo este entorno natural de las aldeas de Requena, Las Hoces y La Pesquera. Nuevos componentes de Los Isidros, Yátova y otros pueblos de Valencia, entre ellos también su, yo creo que amigo, de Casas de Hipólito aunque por estas fechas residía en El Cañaveral, “Salvador” (Victoriano Soriano Villena) el 14 de abril, se van sumando. A partir de mediados de agosto, cuando se crea la AGL en Camarena de la Sierra donde “Andrés” (Vicente Galarza) pasa a ser su máximo responsable, se delimitan tres zonas geográficas o Sectores de actuación: el 17º en Teruel, el 11º en las riberas del Turia y el 5º en Requena Utiel (y la propia ciudad de Valencia y su huerta). “El Manco”, que no estuvo -y es otra de las inexactitudes históricas- en la fundación de la AGL pues por ahora es un simple guerrillero en cuanto al escalafón de responsabilidades y cargos, sigue integrado en la única unidad del Sector que dirige el propio “Tomás” y que es consolidado como jefe del mismo. Tras el regreso de “Tomás” de la reunión de Camarena, y dado que siguen llegando nuevos guerrilleros, se crean ya dos formaciones: la de José Manuel Montorio “Chaval” con “Jalisco” como segundo jefe y situada en Hontunas, y la de “Peñaranda” (Marcelino Fernández) de Los Isidros, con “La Llave” (Juan Antonio Magraner) como segundo, donde se integra “el Manco”, y que se desenvuelve entre Las Hoces y La Pesquera. Todavía el día 1 de noviembre llegan al 5º Sector cinco nuevos huidos de las detenciones que se están produciendo en la comarca de Gandía, entre ellos y como responsable, “Luis” (Armando Fuster Furió). Esto obliga a crear una nueva unidad al mando de este último completándola hasta un número de diez con otros guerrilleros, entre ellos Basiliso, y al mismo tiempo señalarle un espacio de actuación. En concreto a “Luis” se le reubica en La Pesquera como base para sus campamentos, y tiene a “Madriles” como su segundo jefe. También estará en su grupo desde finales de año Fidel Villena Pérez “Julio”, cuñado de “Salvador”. Será “el Manco”, o a través suyo, quien fije el campamento por estas fechas en La Olmedilla.

A estas alturas, con un año de vida con los del monte, ya se han puesto de relieve algunos destacados rasgos de su personalidad. Como vemos, no se le asigna ningún cargo y sin embargo su opinión será oída y atendida. No diría yo respetada, pues, aunque a posteriori, no dejará de haber críticas sobre su proceder de saltarse escalafones, cosa connatural con su espíritu y origen libertario. “El Manco” se sentía seguro en su pueblo, y con él sus compañeros de grupo. Esa era una realidad por este tiempo incuestionable que le daba autoridad moral para hacerse ver y valer. Aporta además una aceptable red de enlaces con alto grado de compromiso y participación familiar y donde la convicción y ayuda de su mujer Rufina Monteagudo no es menor que la del propio Basiliso (y donde también habría que citar a Doroteo Coronado, Julio Belver, Victoriano Monleón, Sergio Zamora, Andrés Ponce...). En varias ocasiones es él quien apoda a los nuevos que llegan; salva de la muerte a un carbonero (“El jefe del Sector me dijo –narra “Luis”- que un día se había detenido a un carbonero y que los guerrilleros se presentaron como contrapartidas, el carbonero habló y dijo “yo estoy aquí haciendo carbón mandado por la Guardia Civil y pagado por ella”. De la gorra sacó un papel con una lista de nombres que había que descubrir. Por mediación de “Fortuna” lo dejaron en libertad porque era un pobre diablo)”; hasta inclusive, cuestión que si se hubiese sabido le podría haber costado la vida, le pide a “Chaval” crear un grupo anarquista dada la condición política de ambos y de los incorporados desde La Pesquera, pero este último no acepta; es comprensible que le solicite el ingreso en el PC a finales de octubre a “Andrés” y este se lo concede sin reunir al grupo del campamento donde se hallaban; y por último, no interviene en algunas acciones, por ejemplo en Las Monjas el 18 de octubre, porque “Tomás” le pide a “Luis” que lo deje en el campamento, pues no se fían de que no tome alguna iniciativa por su cuenta y no se comporte como un simple guerrillero de a pie.

En el mes de enero de 1947, a lo largo del mismo y a finales, se producirán los primeros hechos significativos dentro del Sector. A mediados del mes tiene lugar el cambio de jefe del mismo, pasando a ocupar su dirección “Rodolfo”, pues a Tomás” se le selecciona para que se traslade a Madrid y se haga cargo de las Guerrillas del Centro. Misión que no podrá llevar a cabo pues su detención se produce a los pocos días de hospedarse en Valencia (en la calle Joaquín Costa), y al ir a tomar el Auto Res que le llevase a la capital de España. Por esas fechas, igualmente, empezarán a caer en manos de la policía múltiples colaboradores de la guerrilla en Valencia, donde estaba su Estado Mayor y desde donde se editaba su periódico El Guerrillero, como también son detenidos otros muchos militantes de la estructura del Comité Regional del Partido Comunista. Y por último también caerá “Andrés”. “Andrés”, “Tomás” y “Borrás”, el toledano Mariano Ortega, que ocupaba la Secretaría del Regional, serán fusilados igualmente en Paterna el 1 de agosto del mismo 1947.

“Rodolfo”, el nuevo jefe del 5º Sector, apenas sobrevivirá unas semanas en el monte. Sus decisiones, consensuadas con “Andrés” antes de la detención de éste, tienen que ver con algunas críticas que se han recibido en la dirección donde se cuestiona la poca vida política y hasta militar de los grupos y su mal equipamiento. Es entonces cuando se crea una nueva unidad, “de choque” la llaman, que acompaña a “Rodolfo” dándose el mando a “Peñaranda” en tanto que su grupo queda a cargo de “Ventura” (Joaquín Bernat). Sin embargo, a finales del mes todo este esquema se viene a bajo. El campamento de La Olmedilla es asaltado, en las quebradas del Morrón es donde tendrá lugar exactamente el enfrentamiento. En él ese día no se encontraba “el Manco”, ni su jefe “Luis”, pero sí “Paco”, el sobrino de Basiliso, que había ido a avisarles de la detención del enlace “Andresillo” (Andrés Ponce) y también “Madriles”, “Julio”, y tres nuevos incorporados desde Valencia, entre ellos, con toda seguridad, Vicente Boix, y “Bartolo” (Francisco Santamaría, uno de los cinco de Gandía). Al menos “Bartolo” y “Paco” pudieron salir del cerco donde a “Andresillo” se le utilizaría, en una de las atroces tácticas habituales de la GC, de parapeto humano, para aproximarse lo más posible a los guerrilleros. Obviamente sería el primer muerto. Veinticuatro horas más tarde, un segundo choque armado se produciría en Las Hoces. El campamento de “Ventura” será asaltado logrando esta vez huir todos los guerrilleros; no así “Rodolfo”, por no mirar las estafetas, ni el escribiente “Pecas” y el natural de Iniesta “Chispa” (Manuel Ramírez), localidad desde donde regresaban junto con “Peñaranda” y un joven que se unía ahora al grupo, Francisco López. Estos dos últimos pudieron huir, pero ya sólo “Peñaranda” volvería a guerrillas junto con “Paco” (apodado ahora “Bienvenido” en honor al hermano de “Jalisco”, –Julián Cardona-, muerto en el enfrentamiento de Hontunas del 12 de diciembre).

Motivo de este doble enfrentamiento serían las muertes de nueve guerrilleros. Seis en La Pesquera y tres en Las Hoces. Como que también “Paco” y “Geromo” (Silvio Tarín) desde Iniesta se marcharan con los del monte, y que se detuviese a un buen número de los enlaces de la zona: Villarta, Camporrobles, Minglanilla y La Pesquera. “El Manco” no había estado en el combate de La Olmedilla porque por esas fechas, y tras ser nombrado responsable de comunicación del Sector se le había enviado en misión informativa junto con “Segundo” (Marcelino García Ruipérez, de Tébar), con quien unirá gran parte de su historia de maqui, hacia algunos pueblos de La Mancha. En Motilla del Palancar iniciarán su recorrido que durante unos quince días les llevará por los pueblos de Rubielos Altos, Villanueva de la Jara, Casasimarro, El Picazo, Tébar, Alarcón, Pantano de Alarcón, y se tienen contactos con Sisante, Rubielos Bajos y Pozo Amargo. Meses más tarde, más de cien personas (Félix Beltrán en Motilla, Alejandro Saiz en Rubielos Altos, Isidoro Vergara en El Peral, Ángel Lerma en Villanueva de la Jara, etc.) pasarán por los calabozos y cárceles de la provincia cuando se aclare este recorrido político, al tiempo que tres jóvenes más ingresan en la AGL: Francisco Mariano “Chatillo” de Sisante, Juan José Checa “Félix” de Rubielos Bajos y Plácido Pérez “Tomás” desde El Picazo.

Con la muerte de los nueve guerrilleros y la presencia y presión de la GC en toda la comarca desparece el 5º Sector y su gente se integra en las unidades dirigidas por Florián García “Grande” en el 11º. Así, “Fortuna”, tras su regreso de La Mancha con “Segundo” a los campamentos de Benagéber donde en el mes de marzo saldrán airosos de un duro combate, pasa a estar adscrito al grupo del cordobés “Paisano” (Pedro Merchán) con quien compartirá su dinámica de acción en el entorno de Salvacañete, dirigidos desde el Estado Mayor de la Agrupación situado en esta segunda mitad de año en el Campamento Escuela de los Montes Universales, con el que “Fortuna” suele hacer labores de enlace. En el mes de junio, de nuevo, se les envía a Cuenca, tras reorganizarse el 5º Sector y ahora con el sevillano “Medina” (Antonio Gil) como jefe del mismo. Todavía y antes de que se ultime esta orden, y con las informaciones conseguidas tras su paso y el de “Segundo” por los pueblos de La Mancha, se fija el pueblo de Valverdejo como posible objetivo y allí se presentan el día 14 de mayo los grupos de “Paisano” y “Dedé”, tras haber actuado antes en El Cubillo el 26 de abril. Las llamadas tomas de pueblos, por lo general, siguen el mismo protocolo: al atardecer, tras asegurarse de que no hay fuerzas en el mismo, con listado de las personas falangistas, alcalde, y somatenes, de quienes se requisa armamento, víveres, ropa y dinero; charla política a la gente reunida previamente, y abandono del lugar a las dos horas.

Los tres grupos con los que en sus inicios contará “Medina”, el de “Paisano” asentado en la comarca de El Campichuelo, el de “Segundo” en la Serranía Baja y el de “Chaval” en Las Hoces del Cabriel pronto quedarán reducidos a dos, al igual que sus límites geográficos de acción una vez que se cuestionen las largas distancias que median entre la comarca de Requena y el norte de Cuenca. Además, en el mes de septiembre, cuando le deserte a “Chaval” la mitad del grupo convencidos por “La Llave”, desde el Estado Mayor de la AGL se tomarán medidas de reorganización del 5º añadiendo la comarca de Requena y los restos del grupo de “Chaval” al 11º y posibilitando la ampliación del 5º hacia la comarca alcarreña de El Recuenco en Guadalajara, para lo que se envían a nuevos efectivos incorporados desde Teruel, y donde durante una corta temporada, el invierno de 1947 y la primavera de 1948 se ubicará un nuevo grupo a cargo de un no totalmente identificado “Pepito” (pero que me inclino a pensar que se trata del natural de Benaguacil, Adolfo Piera).

Con ocasión de de estas modificaciones internas se dará también el traslado de “Fortuna” desde el grupo de “Paisano” al de “Segundo” con idénticas funciones de enlace interno entre grupos y con el Estado Mayor. Su traslado, él lo justifica como un castigo impuesto por la dirección de “Medina” y de “Paisano” tras que se opusiera al secuestro, o algo peor, del vecino de Pajaroncillo, pueblo en el que se entra el 24 de septiembre, Juan el Chelvano, que regentaba una pequeña tienda.

En el grupo de “Segundo” con el que convivirá todo el año de 1948 se encontrará con varios guerrilleros locales que han ido e irán ingresando por estos meses como “Chatillo” y “Tomás” ya nombrados, “Antonio” y “Faico” de Monteagudo de las Salinas (Daniel Rabadán y Mariano Pardo respectivamente) “Gené” (Agustín García) de Olmeda, “Miguel” (Justino Malavia) de Villar del Humo, “Cristóbal” (Francisco Martínez Leal), cuñado de “Salvador”, “Maquinilla” (José Soria, de Laguna del Marquesado), “José” (Federico Sevilla), “Ángel” (Julián Culebras), el andaluz “Gonzalo”, el toledano “Juanito” y el turolense, carpintero de Cedrillas, “Fernando” (Martín Centelles). Las acciones, bajo la dirección de “Segundo”, que ha basado su asentamiento en la zona en los contactos que tenía con los represaliados republicanos con los que ha coincidido en las diversas cárceles provinciales tras la Guerra Civil, las del Seminario y de Uclés principalmente, son más dinámicas. Represaliados, entre los que quiero citar tan solo a uno de los primeros, al vecino de Almodóvar, Francisco García López, que a lo largo del año volverán de nuevo a la cárcel, no tanto por haber ayudado a los guerrilleros, sino porque, desde la estrategia represora, posiblemente les podrían ayudar. A estas fechas la GC tenía identificados a muy pocos de los componentes de las partidas, y sí disponía de listas y listas de gentes en libertad condicional. Los familiares de quienes disponía ya de datos, como del “Manco”, “Segundo”, “Tomás”, “Antonio”, serán duramente acosados y reprimidos, tanto física como económicamente, con secuelas que todavía perduran.

El año 48 fue uno de los más guerrilleros en su sentido puro y duro, como también la represión, pura y dura. No sólo en las clásicas acciones económicas, sabotajes, enfrentamientos armados, sino también informativas y organizativas, habida cuenta de que en el mes de abril se halla visitando el Sector el nuevo jefe de la Agrupación “Ricardo” (Pelegrín Pérez); en el de mayo muere “Medina” y en el de octubre llegará el nuevo responsable “Capitán” (Anastasio Serrano Rodríguez) tras haber acompañado, en un fatídico recorrido, a “Ricardo” por los sectores 17º y 23º donde muere en el mes de agosto; o el cambio en el Gobierno Civil con el catalán Gabriel Juliá sustituyendo a José del Valle. Esa pérdida, la del buñolense Pelegrín Pérez “Ricardo”, pesará siempre en el ánimo de “Capitán” como también en el de toda la Agrupación y en el de la Dirección en Francia. “Fortuna” no estuvo presente en todos los acontecimientos que se citan. La imagen del mito así lo requiere, pero la tozuda realidad nos dice que tan sólo se halló en aquellos que se dan en la zona adjudicada a “Segundo” y bajo las órdenes de éste, excepto en los meses del verano que la unidad del de Tébar, muy numerosa, con 17 componentes, ha de dividirse buscando nuevas zonas de supervivencia y acción; y al “Manco” se le envía como responsable de lo que empezó a ser su primer grupo hacia San Martín de Boniches y su entorno. Se le sitúa el día 2 de julio, en algunos textos repetitivos, en Santa Cruz de Moya tomando parte en la muerte de su alcalde Celso Fernández, cuando hay más que certezas que relacionan dicho asesinato con los servicios internos de la propia Benemérita. Podríamos relatar, eso sí, la presencia del “Manco” en la aldea de Alcahozo (el 21 de diciembre del 47); en Puebla del Salvador en la casa de Félix Zafrilla el 21 de enero (donde una ex monja de su pueblo de nombre Urbana tuvo unas palabras con él); en el secuestro de José Cuéllar, hermano de Ernesto Cuéllar, el 17 de marzo; en la muerte del cabo Gonzalo Valderrama y la no prevista de su compañero el guardia Heliodoro Martínez el 22 de abril entre Gabaldón y Almodóvar del Pinar; su presencia con todo el Sector en Parras de la Vega el 28 de octubre; en el secuestro del transportista de madera Miguel Perfecto el 11 noviembre en la carretera de Enguídanos a Cardenete, o con el cambio de año, el 23 de enero, de nuevo en un pueblo, el de Fresneda de Altarejos, y posteriormente invernando en el término de Poyatos donde se actúa el 14 de febrero en uno de sus molinos, y ocurre la muerte del secretario Leovigildo Enebra.

El año 1949 trae consigo lo que se llama el cambio de táctica. Los grupos se reducen porque no se puede operar, las bajas y las deserciones empiezan a hacer mella, y tampoco se marca como objetivo el reclutar nuevos guerrilleros. Precisamente “el Manco” y “Segundo”, tendrán que hacer desaparecer a “Flores” (Guillermo de la Fuente) a petición “Capitán” sin que a fecha de hoy sepamos qué causa interna pesaba sobre él. Es tiempo por lo tanto de instrucción. Hay que estudiar la Historia de la URSS, Mundo Obrero, discursos de Pasionaria, y de los líderes rusos, prepararse para poder hablar en público, para poder debatir y convencer; hay tiempo para la escritura y la memorización de poesías e himnos populares; y se utiliza toda una metodología que en muchos casos se tiene que inventar pues no se dispone de cuadros políticos suficientemente preparados para tal magisterio, (son años y tierras de saberes…, pongan ustedes el adjetivo que deseen, el mío es abandonados), donde, inclusive, hay que empezar por la cultura básica.

Pasado el verano será cuando se reorganice el Sector en cuatro grupos. Hasta entonces el “Manco” sigue estando bajo las órdenes de “Segundo”, y recorriendo la zona de Enguídanos, Villar del Humo, entrando ahora en rentos y molinos, cogiendo o robando ovejas como parca forma de alimentarse. Varias, e incluso muchas, son las acciones menores de difícil clarificación. Es posible que estuviese presente en el mes de abril en el control de carreteras, nunca denunciado, entre Abia y Villar de Olalla donde consiguen de un carnicero de Chillarón 10.000 pesetas cuando lo que esperaban era abordar a un tratante de ganado, o en el más espectacular pero menos productivo de nuevo en Almodóvar del Pinar donde se retiene el día 1 de mayo a toda la plana mayor de los Ingenieros forestales de Cuenca en su mayoría navarros y vascos (Delfín de Irujo, Nicolás Isasi, Vidal Candenas, Ricardo Allúe…). Su cometido más público por estas fechas se dará en el mes de junio, cuando “Capitán” pretenda recuperar la zona de Guadalajara, a pesar de las serias advertencias de “Paisano” y de “Segundo”. Dos pequeñas unidades se dirigirán una hacia el oeste, Arandilla del Arroyo, y la otra hacia el este, Poveda y Torete. Esta última encomendada al “Manco” que lleva consigo a “Fernando”, “Juanito”, “Sastre” (Nazario Sáez, de Alcalá de la Vega) y “Salvador”. La incursión, como se preveía, fue un desastre y casi todos ellos pudieron regresar vivos de milagro, tras las habituales delaciones que hicieron escribir a más de un guerrillero de la dificultad que presentaba, como marco operativo, la provincia de Cuenca. El hambre tampoco les abandonó.

Peor suerte corrió el propio “Capitán” en un intento semejante. A la vuelta de la antigua zona de Armallones donde había subido a repartir propaganda, acompañado de “Segundo”, moriría en Cañizares el 2 de noviembre. Y es que el final del año, con los cuatro pequeños grupos situados en Arcos de la Sierra el de “Roberto”, en San Martín de Boniches el de “Paisano”, en Osilla del Palmero el de “Segundo” y en La Pesquera el de “Fortuna”, formado ahora por “Fernando”, “Cristóbal”, “Salvador”, “Bienvenido”, “Tomás” y “Ángel” (Julián Culebras) ya avecinaba presagios oscuros de cansancio, aun cuando las ilusiones se mantuvieran en pie, y coincidiendo con el final de 1949, en el grupo de “Segundo”, se personara uno de los jefes más solventes y carismáticos de la Agrupación: “Pepito el Gafas” (Francisco Corredor), y con su trabajo, y posteriormente con el de “Teo” (Adelino Pérez), se intentase crear el último núcleo político de apoyo, ahora denominados Consejos de Resistencia, en la comarca de Valverde y Olivares del Júcar, desmantelado en marzo de 1951 con Fortunato Lucas (a quien se le aplicará la ley de fugas) y Luis Díaz Vinuesa entre los militantes más significativos.

Se dice que el enfrentamiento de Cerro Moreno, en Santa Cruz de Moya, el día 7 noviembre de 1949, donde tampoco estuvo “Fortuna”, y es otro de los muchos errores de su mitología escrita, marcó un antes y un después de la Agrupación. Hay bastante de verdad en ello, aunque no sea este el momento de razonarlo. Lo que sí afecta realmente al grupo de Basiliso es que un mes anterior a este enfrentamiento, y también un mes más tarde, es decir a finales de septiembre y de diciembre respectivamente, se incorpora un nutrido grupo de guerrilleros y guerrilleras desde San Martín de Boniches y desde Mohorte y Atalaya. En total, entre unos y otros suman 23 nuevos admitidos. Lógicamente el Sector ya no tenía medios para adecuar las necesidades de tanta gente. Es por ello que pronto hay que distribuirlos. Cinco de ellos, lamentablemente, morirán en Cerro Moreno; dos de las guerrilleras, “Rosita” y “Celia”, pronto serán evacuadas hacia Cofrentes, a la Casa de la Madre, y a Villalonga; y el resto se repartirán entre unas partidas y otras. Concretamente a la de “Fortuna” se le envía a “Pedro” (Prudencio Yuste, de 46 años) y al joven de 20 “Asturias” (Heliodoro Sánchez), ambos de San Martín de Boniches.

Los años de 1950 y 1951 son tiempo de espera y de cansancio, la decisión de abandonar definitivamente el monte se está cociendo. Mientras hay acción los roces de la convivencia se disipan en el quehacer. Cuando ésta es discusión, aunque tenga el matiz de preparación política, los pequeños detalles se agrandan y se convierten en críticas veladas. La palabra “camarillas” empieza a ser utilizada en valoraciones internas. Solamente a un guerrillero de 5º Sector, que sepamos, se le consintió que abandonase la lucha, al “Abuelo” (Mateo Sánchez, de Valdemoro de la Sierra, con 55 años), que sería detenido en 1950 y fusilado en 1953. En el resto, tendríamos que enumerar las deserciones y hasta la traición de “Ángel” que llevó a la GC a la cueva en Las Hoces donde “el Manco” tenía a principios de noviembre su base, por lo que tuvieron que echarse al río; la de “Gené”; “Agapito”; “Alfaro” desde Cerro Moreno; “Jesús”; “Aniceto”; “Ramiro”; y la más desdichada de todas, la de “Elías” (Martín Molina) en Chillarón que condujo a los guardias al campamento de la Sierra de Bascuñana con consecuencias lamentables. La desaparición trágica de guerrilleros, siempre por delaciones internas y externas, empieza a ser preocupación, síntoma y cruda realidad. Entre ellos, por referirme a la zona asignada al grupo de “Fortuna”, en las Ramblas de Enguídanos “Tomás” (en esos momentos jefe del 5º Sector del CR del PCE de Levante en el monte), el andaluz “Gonzalo”, y el toledano “Juanito” el 23/4/50; y un año más tarde el sobrino de Basiliso, “Bienvenido” junto con “Enrique” (Nicolás Martínez), padre de las guerrilleras “Blanca”, “Sole” y “Rosita”, el 4/3/51. La dirección de la Agrupación en manos durante unos meses de un grupo enviado desde Francia dará órdenes de acabar con las críticas internas y así autorizará el la eliminación de “Roberto” (Máximo Plaza) en la unidad de “Segundo”, y la de “Pedro” en la de “Fortuna”.

La acción económica más destacada en estos años había sido la realizada en la finca Cañada Tochosa de Venta del Moro, con el secuestro de su dueño el coronel Antonio Pons, el 9 de enero de 1950, por “Tomás”, “Fortuna”, “Fernando”, “Chato”, “Juanito” y “Bienvenido”. Consiguen 200.000 ptas que sacan de un buen apuro económico a todo el Estado Mayor de la Agrupación, en estos tiempos mandado por el toledano “José María” (Máximo Galán). No obstante, y volviendo ya a este final, primero del 5º Sector, tras las situaciones adversas que se vienen produciendo, los grupos de “Paisano” y de “Roberto” desaparecen, como igualmente va menguando el de “Segundo” con el traslado de los guerrilleros supervivientes al 11º para desde aquí organizar su retirada. En este desplazamiento se utiliza la base de “Fortuna” para enlazar con la de “Grande” situada como casi durante toda la historia del AGLA en las riberas montañosas del río Turia, desde Santa Cruz de Moya y Sinarcas hasta los picos de Chera. El último episodio significativo dentro de la estructura de la guerrilla en Cuenca, y que afecte a Basiliso se produce en Fuencaliente, en Cuevarrón de la Sierra Peñabermeja, donde el vecino del Cañaveral, Manuel Roberto, mientras cogía esparto los ve y los denuncia. Es posible que “el Manco”, como responsable militar de esa partida (“Fernando” lo era de sus cometidos políticos) pudiera haber estado más alerta y haber planificado de otra forma el encuentro y la retirada. La presencia y el ataque por sorpresa de los guardias que no eran muchos más que los guerrilleros (nueve en total, divididos en dos grupos, uno al mando del guardia Herminio Ferreras, y otro del cabo José Simón Escobar), les hizo practicar la única táctica militar prevista, la huida por el río casi en desbandada. Todos no sabían nadar y el caudal del Cabriel era considerable. “Antonio” moriría intentado proteger el paso del abuelo “Ricardo” quien también fallecería. Días más tarde se les daría muerte en Villarta a “Asturias” y a “Cristóbal” tras la enésima denuncia esta vez del vecino Lázaro González; “Germán” (Emencio Alcalá) se entregaría delatando la estafeta de la Dehesa de Cotillas; y “Salvador”, “Fernando” y “Fortuna” pasarían al 11º Sector donde, tras una explicación con carácter de juicio ante “José María” y “Grande”, serían, podríamos decir, absueltos e incorporados a la unidad de “Segundo” que ahora se reorganiza bajo las órdenes de “Grande” en espera de la decisión de retirada, y que se mueve entre los términos de Sinarcas , Camporrobles y Villamalea.

Durante el tiempo de espera, a lo largo de 1951, dos veces más volverá, que sepamos, “Fortuna” al interior de Cuenca, y todas ellas relacionadas con un cierto espíritu estalinista final, de ajustar cuentas con antiguos delatores, que había marcado y dejado su sello en la Agrupación tras el paso de José Gros “Antonio el Catalán” por la misma y la lectura a pie de letra del artículo publicado por Santiago Carrillo en Nuestra Bandera: “Hay aprender a que luchar mejor contra la provocación”. La primera de ellas el 25 de junio, en uno de los rentos más castigados por la guerrilla, el de Las Dehesas de Henarejos, donde se da muerte a uno de sus renteros, Eugenio Marquina; y la otra en Osilla del Palmero, donde corre la misma suerte el vecino José de la Torre el 21 de septiembre. Entre uno y otro también había estado presente en el grupo que el 19 de agosto en Loberuela participa en la muerte del cazador José García, una de los desenlaces peor explicados por la guerrilla de Levante. Por lo que se refiere a la consecución de recursos económicos para hacer frente a la subsistencia en el monte, la acción más destacada en la que interviene “Fortuna” es la de Antonio Borja, el 30 de agosto en Villamalea, donde el rescate asciende a 50.000 pesetas; hecho pensado como represalia contra su padre Higinio Borja, a quien apodan “Pelavivos”, por considerarlo un chivato. Higinio Borja, además, habrá de pagar otras 30.000 ptas a la GC como multa por no haber denunciado a tiempo el secuestro.

En los primeros días de enero de 1952 “Teo” trae desde Francia la orden y el plan de retirada. Se irá saliendo en tren en grupos de tres personas, para lo que hay que preparar vestimenta y documentación. La Casa de la Madre de Cofrentes (Adelina Delgado) se perfila como centro operativo. “Segundo”, “Geromo”, “Larry” (Venerando Pradas Garrido, de Villarta), “Juanito” (Constantino Enguídanos, de Rubielos Bajos), “Chato” (Juan Hueso), “Matías” (Pedro Alcorisa) se encuentran entre los que así marchan al exilio. Para otro grupo, no muy numeroso, se pensaba utilizar la salida a pie, entre ellos “Salvador” y “Fortuna”. A finales de abril estaba prevista la marcha de “Viejo”, “Gregorio” y “Grande”. Con el fin de recogerlos, agruparlos y acompañarles hasta una estación del tren de la zona de Almansa, habían viajado a su campamento en Ripias “Francisco” y “el Manco”. Pero ese mismo día, el 27 de abril, un amplio dispositivo de guardias, entre los que se hallaban algunos antiguos componentes de las contrapartidas conquenses (por ejemplo Mariano Real Pérez), al mando del joven teniente mallorquín Álvaro Casado, les asalta el campamento. En el largo y duro combate morirá “Emilio”, uno de los guías encargados de la evacuación a pie hasta Los Pirineos, y será detenido “el Manco” con una pierna rota y tras arrepentirse de lanzarles una bomba a sus captores.

El resto ya lo pueden imaginar. Está documentado en libros, y hasta mínimamente en el cartel de homenaje. Las leyendas a partir de ahora se multiplican. Esto ya lo he escrito: la pobreza las necesita, el poder las utiliza. La opresión requiere para no ser tal de libertades y de libertarios. Desde las palabras arrogantes que Basiliso Serrano le dijese al teniente Casado hasta la forma tajante con la que paró la mano agresora del jefe de puesto de Cañete. Lo más significativo y seguro fue, con todo, su larga declaración. De sobra sabía “el Manco” que casi todos los detenidos habían cantado, con algunos incluso tendrá que carearse. Las exigencias de su estado tampoco ofrecían más posibilidades. Se traba de contentar y quedar contento, de ver la línea de flotación y salvarse. Si Basiliso se hubiese mantenido firme, hoy estaríamos hablando no de una leyenda, sino de un héroe; lo que sin duda tampoco hubiese contentado a sus camaradas. No hubo que utilizar torturas en su caso. Se le interrogó judicialmente en el siniestro cuartel de Arrancapinos desde el día 29 de abril hasta el 3 de junio en 16 largas indagatorias. Sobre nombres y sobre hechos, uno por uno. Dijo lo que sabía y lo quería. Mucho más de lo que el juez esperaba. Para qué más. Aunque abría más. Ciertamente con sus primeras declaraciones, las realizadas a la propia GC, no recogidas en Sumario, se detuvo a enlaces de la zona de Villamalea, (pero no se utilizó tanto su famosa libreta como se suele comentar), y se localizaron los últimos sitios donde había estado: el campamento de “Jalisco” en la zona de Tamayo y algunas estafetas por él conocidas. “Jalisco”, “Salvador” y “Julián” pudieron salir ilesos del cerco, no así “Paisano” que fue quien con toda su precaución de antiguo y sigiloso cazador se aproximó a la estafeta de Casas de Moya situada al pie de uno de esos añosos postes de luz. Allí murió y esto jamás se lo han perdonado sus compañeros. Pero también es cierto que al “Manco” lo detienen el 27 de abril y la muerte de “Paisano” sucede el 15 de mayo. Algunas explicaciones se podrían dar, pero lo dejamos para otra ocasión. Sólo en el mes de enero de 1953, el día 27, nueve meses más tarde, se le lleva a la cárcel provincial de Valencia. En algún artículo periodístico he hablado, y también aquí, de despropósitos procesales. Este fue uno de ellos.

Para terminar, quisiera volver al espíritu y sentido de mis primeras palabras. No hay nada de capricho en la vida del maquis. Sin duda sí que lo hay de azar y hasta de improvisación. Pero todas y cada una de las acciones tienen sentido dentro de una etapa de nuestra historia donde quedarse al margen, por las razones que fuesen, fue lícito, pero a la vez significativo. Basiliso Patrocinio Serrano Valero, “Fortuna” y “Manco de La Pesquera”, desde una tierra pobre, abandonada y oprimida, decidió seguir luchando adaptando su credo civil al modelo de la guerrilla comunista. En otras circunstancias, estoy seguro que hubiese sido un buen líder político y social, pues aunaba convicción y don de gentes, las ideas claras, bien asentadas, y sabía adaptarse al momento con más que esfuerzo generoso. No pudo ser, su tiempo histórico le obligó a tomar otras sendas, pero también en ellas dejó su impronta. No fue un dirigente importante del Partido Comunista ni de la CNT, pero sí un líder natural de las partidas guerrilleras. No nos pudo dejar como herencia su práctica política de justicia y convivencia sociales, pero sí su compromiso, la entrega de su vida como acción permanente por la justicia y por el día a día de las libertades. Es por eso, por decisión, espacio y vida, que “el Manco de La Pesquera”, y sus compañeros, simbolizan hoy mucho más de lo que nosotros podríamos esperar. Ellos nos dejaron un ejemplo de rebeldía en la situación más adversa por la que ha pasado en estas tierras nuestra historia contemporánea reciente. Seguramente no es cuestión de erigirles monumentos individuales. Su leyenda es su mejor símbolo. Y su símbolo, desde unas raíces de trabajo y sudor, es nuestro mejor lucero. Por eso, a pesar de sus espinas, siempre les estaremos agradecidos. Gracias, también, a todas y a todos ustedes por escuchar mis palabras, que confío también le hubiesen agradado poder hacerlas suyas a Basiliso Serrano, “el Manco de La Pesquera”.

Agradecimientos cordiales a Salvador.

9 de diciembre de 2006

BSV

El cartel de la II Jornada representa la huella de Basiliso Serrano a la salida de la cárcel, poco antes de ser fusilado en Paterna.

El sábado 9 de diciembre de 2006 se celebró en La Pesquera (Cuenca), la II Jornada de Homenaje a Basiliso Serrano, El Manco de La Pesquera. El homenaje al personaje más conocido de la provincia de Cuenca en el siglo XX. También fue un reconocimiento a todos sus compañeros guerrilleros que lucharon junto a él en la posguerra por conseguir un país más libre.
La jornada se inició en la Plaza Mayor de la población conquense, recorriendo las calles del pueblo de Basiliso. Después, en el cementerio de La Pesquera, un acto sencillo, pero emotivo en la tumba del mítico guerrillero. En ese acto se recordaron los nombres de los guerrilleros y enlaces que están enterrados en dicho cementerio. Más de una docena de luchadores, enterrados en una fosa común, la mayoría de ellos olvidados en la memoria

Para concluir este acto se guardó un minuto de silencio en su memoria y se deposito una corona de laurel con la bandera tricolor en el monolito a Basiliso.
A las 11:30 h. dio comienzo la charla-coloquio sobre El Manco, la memoria y la Guerrilla. En la charla comenzó con la presentación de las jornadas por parte de María Jesús Martínez, Diputada Provincial y Pedro Peinado, Presidente de la Asociación La Gavilla Verde de Santa Cruz de Moya (Cuenca).
Posteriormente el escritor del libro “Los Maquis ¿Por qué hasta 1952?”, el Catedrático Manuel Navarro, presentó su libro publicado este mismo año 2006. Navarro defendió la tesis de su libro, en la que defiende que los guerrilleros deberían haberse retirado en el año 1948.

La siguiente ponencia del mayor y más importante Historiador e investigador del movimiento guerrillero en la provincia de Cuenca, Salvador F. Cava, habló de la importancia de la figura de Basiliso Serrano y la gran presencia de este personaje en toda la bibliografía sobre el tema. Señalando que es el personaje más conocido de la provincia de Cuenca durante el siglo XX.
Carmen Ferrer, Concejala de Cultura de Paterna (Valencia) una de las grandes impulsoras de que El Manco volviera a su pueblo y no fuera a parar a un osario común. Explicó los actos que cada año se celebran, en la ciudad de Paterna, en memoria de los guerrilleros que fueron fusilados en dicha ciudad. Y también señaló que se están haciendo grandes esfuerzos por recuperar el paredón de fusilamiento donde fueron abatidos muchas personas, entre ellas El Manco de La Pesquera.

Matías Alonso, Concejal de Valencia, nos habló de la gran catástrofe que se está realizando en la ciudad del Turia, sin respetar la memoria de los miles de muertos que hay en varias fosas comunes del Cementerio de Valencia. Algunas de esas fosas con tamaño de un campo de fútbol. Mostró diversas fotografías sobre ésta catástrofe y también la diferente forma con que se trata los enterramientos de los diferentes bandos en dicho cementerio.
Por la tarde a las 17 h. se presentó el documental: Un día para la Historia: 10 de diciembre de 2005”. Este documental es un recuerdo del día en que el Manco volvió a La Pesquera. Se inicia con un breve resumen de la vida del guerrillero, después la organización de la jornada en el año 2005. Las imágenes de la exhumación en el cementerio de Paterna, el traslado y entierro de Basiliso en su pueblo natal. Posteriormente el propio autor señalo su satisfacción por haber realizado este documento gráfico para que no se olvidara lo que sucedió en ese día inolvidable.
Para concluir la jornada intervinieron familiares. Se leyó una carta de un sobrino de Basiliso y también intervino Eugenio Coronado, familiar, que señaló como la represión franquista y las palizas a su padre y a otras personas del pueblo, por parte de la Guardia Civil, le obligó a marcharse de su pueblo. También el saqueo que sufrió su familia después de la Guerra Civil.
La jornada finalizó con los agradecimientos de María Jesús Martínez a todos los participantes en la jornada y con el deseo de que no perdamos la voz y no perdamos la memoria.

1 de diciembre de 2007

El cartel de la jornada

Cartel III

El cartel de esta jornada nos muestra la mirada y el reflejo de Basiliso en la cárcel de Valencia, meses antes de ser ejecutado, la fotografía completa aparecen otros compañeros. Hablando con una de esas personas que aparece me contaba que el había coincidido con El Manco en la cárcel, pero estaba en una galería distinta, en la triste galería de los condenados a muerte.
También el cartel quiere ser un reconocimiento a esos guerrilleros que murieron hace 60 años, unos recortes de un acta de defunción de uno de los jóvenes, de 18-20 años, masacrado en este pueblo.

Ver Álbum como presentación.

Como cada año a principios de Diciembre en La Pesquera se recuerda a Basiliso Serrano Valero, Guerrillero antifranquista, y a tantos otros que perdieron su vida por defender la democracia y la libertad.
La jornada se inicio desde la Plaza Mayor de La Pesquera, en la que el familiar de Basiliso, Eugenio Coronado portaba una corona de laurel con la bandera tricolor.

n el cementerio de La Pesquera se rindió homenaje en un emotivo acto, a las trece víctimas enterradas allí, recordando sus nombres y guardando un minuto de silencio en su memoria. Las emotivas palabras de este homenaje corrieron a cargo de María Luisa García. A continuación una poesía en recuerdo de los guerrilleros “Todavía estamos en el monte” recitada por su autor Salvador F. Cava. Posteriormente se depositó la corona de laurel sobre la tumba de Basiliso. Trece participantes en el homenaje portaban trece rosas que fueron depositadas, dos en tumbas conocidas la de Basiliso y Andrés Ponce, y el resto sobre la fosa común en la que están once guerrilleros enterrados.

La mesa redonda sobre la Memoria Histórica fue presentada por María Jesús Martínez y  cuyos ponentes fueron Pedro Peinado, Presidente de La Gavilla Verde, José Antonio Vidal Castaño, historiador y escritor, y el guerrillero extremeño Eulalio Barroso “Carrete”.
Por la tarde Salvador F. Cava presentó su nuevo libro Los Guerrilleros de Levante y Aragón, acompañado por Matías Alonso. Donde se recoge la historia más completa y actual sobre los maquis incidiendo especialmente en la zona de Cuenca, su tierra.
A continuación testimonios emotivos de gente del pueblo que vivió en primera persona aquellos años de horror. Para concluir la jornada Isidora Mares recito una poesía de su hermano en homenaje a uno de los guerrilleros abatidos en este pueblo, Francisco Serrano, sobrino del Manco de La Pesquera.

 

El Día de Cuenca 3ª Jornada

13 de diciembre de 2008

El cartel de ésta jornada tiene como característica principal el centenario del nacimiento de Basiliso Serrano, teniendo como fondo el acta de nacimiento e imagen central el logotipo de su centenario.

Ver presentación de fotos

En la fría mañana del sábado 13 de diciembre se quiso rendir con un homenaje en el Cementerio de La Pesquera, en memoria y en recuerdo de las víctimas de la represión franquista, en especial a los de dicha localidad.
La jornada se inicio desde la Plaza Mayor de La Pesquera, en la que el familiar de Basiliso, Eugenio Coronado portaba una corona de laurel con la bandera tricolor.
Numerosas personas acompañaron la comitiva por las calles del pueblo en el que hace 100 años nació Basiliso Serrano Valero, El Manco de La Pesquera. Una vez en el cementerio, las emotivas palabras de María Luisa García en las que se recordó a cada una de las 13 víctimas enterradas en dicho cementerio. La mayoría de ellas enterradas en una fosa común y guardando un minuto de silencio por la paz, en memoria de todos los represaliados. Acto seguido se llevo a cabo una lectura de varios poemas y se depositó además de la corona de laurel en la tumba de Basiliso, 13 claveles rojos sobre la zona dónde se sitúa la fosa común con el resto de guerrilleros.
Posteriormente se celebró una mesa redonda sobre los Desaparecidos en el periodo guerrillero. Con la presencia en dicha mesa de Adolfo Pastor, responsable del proyecto de Desaparecidos de La Gavilla Verde, explicándonos el origen y los proyectos de futuro en la tarea de la recuperación de desaparecidos por el franquismo. En la misma mesa y desde un punto de vista más técnico estuvo presente el médico-forense Manuel Polo, que ha realizado algunas exhumaciones en la provincia de Cuenca, contándonos su experiencia. Y para completar la mesa Matías Alonso, Coordinador del Grupo para la recuperación de la Memoria de la Fundació Societat i Progrés, uno de los impulsores que hicieron posible el traslado de El Manco a La Pesquera. Así se completo el repaso a temas de actualidad.
Por la tarde, en un ámbito más de recuperación de hechos históricos varios testimonios sobre la recuperación de la dignidad de los represaliados de la postguerra. También presente en la mesa el investigador e historiador del movimiento  guerrillero Salvador F. Cava en una charla coloquio sobre otros guerrilleros de La Pesquera, señalo que Basiliso Serrano es el personaje en el plano social más relevante de la provincia de Cuenca en el pasado siglo.
Además en esa mesa de la sesión vespertina contamos con la presencia de un testimonio vivo de aquella época el guerrillero extremeño Eulalio Barroso “Carrete” que nos conto la crudeza vivida en aquellos años y las dificultades internas incluso dentro de la propia guerrilla. Concluyendo con el canto del himno guerrillero y la lectura de la poesía Vientos de un pueblo de Miguel Hernández.

Palabras en el 4o homenaje en el Cementerio, María Luisa García

Foto: Juan Navarro

Un año más nos hemos reunido para conmemorar por una parte el 53 aniversario del fusilamiento de Basiliso Serrano y por otra el tercero del traslado de sus restos a su pueblo y el nuestro, La Pesquera.

Un año más, como todos, en esta fría mañana de diciembre queremos recordar al ´Manco de La Pesquera` y con él a todos los que murieron injustamente, a tantas vidas truncadas por una bala asesina.

Basiliso después de muerto ha tenido cierta suerte, su pueblo no le ha olvidado, se hizo lo imposible por no dejarlo allá, en Paterna, donde murió fusilado, se hecho mano a todas las autoridades y organizaciones que podían ayudar y salvando toda clase de obstáculos, algunos absurdos, logramos por fin, hace tres años, Basiliso volviera a su pueblo y reposara para siempre entre los suyos.

Todos recordamos aquel día con especial emoción, fue un día histórico para nuestro pueblo, y el Manco de La Pesquera tuvo al fin el reconocimiento que merecía, pues recordareis que tuvo un entierro multitudinario, como no se recuerda otro en La Pesquera, fue acompañado a su última morada por muchas autoridades y por sus paisanos, los que vivieron con él aquellos años de horror y los que sólo lo conocíamos por los recuerdos de nuestros mayores.

Pero no debemos olvidar el resto de compañeros suyos que están enterrados en fosas comunes, en cunetas o en descampados, en este mismo cementerio hay trece hombres más, muertos como él por oponerse a la dictadura y sabeis que nos hemos propuesto nombrarlos cada año durante esta celebración para que sus nombres y su memoria no caiga en el olvido definitivo.

Sus nombres son:

-Manuel Guitarra  “Pepito el Madriles”
-Andrés Ponce  “Andresete”
-Fidel Villena  “Julio”
-Víctor Pérez  “Tomás”
-Pedro Torregrosa  “Juanito”
-Santiago  “Gonzalo”
-Francisco Serrano  “Paco”
-Nicolás Martínez  “Enrique”
-Daniel Rabadán  “Antonio”
- Basiliso Serrano  “Fortuna”
- Y tres desconocidos

Por todos ellos, por los hombres y mujeres que dieron su vida por un ideal, pedimos que se recupere su memoria, que la dignidad que mantuvieron en las circunstancias más adversas les sea devuelta, se merecen una tumba digna y un nombre en el cementerio como todos los muertos, como tienen desde hace tantos años los muertos de la otra parte.

Sus vidas truncadas por la intolerancia y el odio no deben de ser olvidadas porque los pueblos que olvidan su Historia están condenados a repetirla.

En su memoria vamos a guardar un minuto de silencio.

María Luisa García.

Poesía en el cementerio

Poesía escrita por algun guerrillero, leída en el cementerio por Salvador F. Cava

13 de diciembre 2009

El cartel de la jornada

Cartel IV

El cartel de ésta jornada tiene como característica principal los colores de la bandera anarquista en representación de la ideología de Basiliso Serrano. En un lugar destacado el nombre de su mujer Rufina Monteagudo, teniendo en cuenta que esta jornada se ha hablado en la mesa redonda de mujeres en la memoria.

Palabras en el 4o homenaje en el Cementerio, María Luisa García

Un año más nos hemos reunido para conmemorar por una parte el 53 aniversario del fusilamiento de Basiliso Serrano y por otra el tercero del traslado de sus restos a su pueblo y el nuestro, La Pesquera.

Un año más, como todos, en esta fría mañana de diciembre queremos recordar al ´Manco de La Pesquera` y con él a todos los que murieron injustamente, a tantas vidas truncadas por una bala asesina.

Basiliso después de muerto ha tenido cierta suerte, su pueblo no le ha olvidado, se hizo lo imposible por no dejarlo allá, en Paterna, donde murió fusilado, se hecho mano a todas las autoridades y organizaciones que podían ayudar y salvando toda clase de obstáculos, algunos absurdos, logramos por fin, hace tres años, Basiliso volviera a su pueblo y reposara para siempre entre los suyos.

Todos recordamos aquel día con especial emoción, fue un día histórico para nuestro pueblo, y el Manco de La Pesquera tuvo al fin el reconocimiento que merecía, pues recordareis que tuvo un entierro multitudinario, como no se recuerda otro en La Pesquera, fue acompañado a su última morada por muchas autoridades y por sus paisanos, los que vivieron con él aquellos años de horror y los que sólo lo conocíamos por los recuerdos de nuestros mayores.

Pero no debemos olvidar el resto de compañeros suyos que están enterrados en fosas comunes, en cunetas o en descampados, en este mismo cementerio hay trece hombres más, muertos como él por oponerse a la dictadura y sabeis que nos hemos propuesto nombrarlos cada año durante esta celebración para que sus nombres y su memoria no caiga en el olvido definitivo.

Sus nombres son:

-Manuel Guitarra  “Pepito el Madriles”
-Andrés Ponce  “Andresete”
-Fidel Villena  “Julio”
-Víctor Pérez  “Tomás”
-Pedro Torregrosa  “Juanito”
-Santiago  “Gonzalo”
-Francisco Serrano  “Paco”
-Nicolás Martínez  “Enrique”
-Daniel Rabadán  “Antonio”
- Basiliso Serrano  “Fortuna”
- Y tres desconocidos

Por todos ellos, por los hombres y mujeres que dieron su vida por un ideal, pedimos que se recupere su memoria, que la dignidad que mantuvieron en las circunstancias más adversas les sea devuelta, se merecen una tumba digna y un nombre en el cementerio como todos los muertos, como tienen desde hace tantos años los muertos de la otra parte.

Sus vidas truncadas por la intolerancia y el odio no deben de ser olvidadas porque los pueblos que olvidan su Historia están condenados a repetirla.

En su memoria vamos a guardar un minuto de silencio.

María Luisa García.

"Adiós camarada". Crónica de la V Jornada Homenaje a El Manco de La Pesquera

Participantes en la jornada

El pasado 12 de diciembre se rindió homenaje en la localidad conquense de La Pesquera al guerrillero antifranquista Basiliso Serrano, más conocido por “El Manco de La Pesquera”. Eran ya las quintas jornadas que se vienen celebrando en memoria de este guerrillero, pero al mismo tiempo un reconocimiento a todos los guerrilleros que lucharon por el restablecimiento de la libertad y la democracia en la España de postguerra.
En palabras de María Luisa García, 12 guerrilleros y un enlace enterrados en el cementerio de La Pesquera, recibieron el reconocimiento y un minuto de silencio en su memoria. En el emotivo homenaje estuvo presente un guerrillero compañero de Basiliso en la prisión de Valencia José Navarro Pascual, que delante de su tumba recordó emocionado su despedida con “El Manco” con un “adiós camarada”, cuando el 10 de diciembre de 1955 fue fusilado en Paterna.
Numerosas personas quisieron participar en la jornada que se inicio, como viene siendo habitual, desde la Plaza Mayor. La corona de laurel con la bandera tricolor fue portada por Antonia Mares hasta el cementerio.
En la posterior mesa redonda, se recordó el papel de la mujer en la postguerra española con la presencia, como ponente, de Vicenta Verdugo historiadora de la Universidad de Valencia, que habló sobre las duras condiciones y vejaciones a las que fueron sometidas muchas mujeres en esa etapa. Participó también en la mesa el escritor e investigador Salvador F. Cava , señalando el  papel que tuvo la mujer en el maquis, algunas de ellas participando en la guerrilla como Remedios Montero y Esperanza Martínez, pero en mayor número las que participaron como puntos de apoyo en los rentos como Adelina Delgado más conocida como “la madre” en Cofrentes.
Por la tarde, Pedro Peinado presentó el documental “Maquis en Santa Cruz de Moya” realizado por la Gavilla Verde, asociación que preside. Recordando esa proyección las historias de otro pueblo conquense destacado por su lucha guerrillera, como es Santa Cruz de Moya. A continuación el guerrillero antifranquista  José Navarro presento su libro de “Memorias de un luchador antifranquista” acompañado por el coautor del mismo José Castillo Moya.
La jornada finalizó con la intervención de familiares y el recital de la poesía de Miguel Hernández “Vientos de un pueblo”, que al igual que Basiliso Serrano era pastor de cabras.
Publicado en El Día de Cuenca 14-Diciembre-2009

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